A principios del siglo XIX entre los Abogados de Antequera se afianzó la firme decisión de aunar y organizar racionalmente las actividades profesionales de la clase a fin de rendir y alcanzar el mejor servicio al justiciable ante la Administración de Justicia, de modo análogo a otros colectivos sociales que se integraban en hermandades, cofradías y gremios.